Edición especial: Mamás científicas empoderadas en la lactancia

Publicado por mamascientificas en

Celebrando la “Semana Mundial de la Lactancia Materna” les comparto mi experiencia como madre de tres con respecto a la lactancia, y los desafíos a los que me he enfrentado como mamá científica.

Con mi primer hijo sólo pude lactar hasta sus primeros 3 meses. Cuando regresé a trabajar al laboratorio pasaba muchas horas separada de mi bebé y no contaba con la experiencia para mantener mi producción leche. También, la falta de un lugar cómodo y apropiado en donde hacer las extracciones me llevaron a que lo abandonara prematuramente.

Todo fue mejor con mi segundo hijo. Tenía la experiencia y el tiempo necesario para dedicarle a la lactancia. A pesar de que me dio mastitis en las primeras semanas, logré amamantar hasta los 7 meses. Incluso, logré superar una dura prueba cuando René #2 apenas tenía 3 meses. Tuve que viajar al otro lado del mundo para sustentar mi doctorado. Traté de hacer mi banco y, además, me llevé mi extractor manual pero no estaba preparada para lo que venía… No me había ni montado al avión cuando tuve que empezar mis visitas al baño para extraerme leche. El viaje, que fue de un día completo con muchas escalas, se volvió una pesadilla. El pecho se me puso morado a pesar de las innumerables visitas al baño de los aeropuertos y aviones. Las personas no dejaban de tocar la puerta (casi tumbármela), fue una situación incómoda pero al final sobreviví. Una vez en mi destino, ya tenía la comodidad de extraerme leche en el cuarto donde me estaba hospedando y las cosas mejoraron. Pero mi mayor miedo era el regreso ¿Será que mi hijo me rechaza? ¿Será que vuelve a agarrarse del pecho como si nada? ¿Será que la lactancia llegó a su fin? Eran muchas las incógnitas, pero al final todo salió bien. Mi hijo volvió a tomar el pecho y a los días de mi regreso mi producción de leche regresó a sus niveles normales. Hubiera sido más fácil destetarlo pero mi deseo era seguir hasta cuando realmente quisiéramos, así que tomé el desafío e hice el sacrificio.

Con René #3, a pesar de la experiencia, me falta el tiempo. Al principio… nos costó un poco el agarre pero luego de mucha lucha he logrado que tome el pecho tranquilamente. Ya soy experta en el arte de amamantar, así que estoy más tranquila y confío más en mi cuerpo, mientras corro detrás de mi hijo de año y medio o le pongo champú a mi hijo mayor.

A todas las nuevas mamis les digo que confíen en sus cuerpos, son máquinas maravillosas. Y no somos ni mejores ni peores por dar el pecho a nuestros hijos. Cada caso es distinto, en vez de criticar debemos apoyarnos como comunidad de mujeres empoderadas que somos.

Lore

Categorías: Yis & Lore

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